domingo, 28 de febrero de 2010

Navegar tierra adentro


Para no perder la práctica cuando no navegamos, que mejor que disfrutar de la vela de un modo mas relajado, aunque siempre didáctico, pues el principio es el mismo: hacer avanzar nuestro velero radiocontrolado hacia un objetivo, independientemente de la dirección de que sople el viento.

Durante la fabricación del modelo es sin duda cuando mas se disfruta ( si se tiene la suficiente paciencia para esperar los resultados), porque paso a paso vas imaginando cual será el resultado final.


Lo primero son los planos. Puedes hacértelos tu mismo con un excelente programa de diseño 3D que puedes bajarte de http://www.maxsurf.com.ar/htms/descargas.htm o bién te descargas planos ya existentes que podrás bajarte de multitud de sitios, solamente buscando en google.
Yo he preferido hacerme mi propio diseño partiendo de unos viejos planos de carenado en formas planas y convirtiendo a formas redondeadas, más acorde al tipo de velero que tenía en mi cabeza.


Lo mismo ocurre con las velas. Existe un software muy sencillo e intuitivo para el corte y confección de las velas en la siguiente web. www.sailcut.com
y en http://esp.micromagic.info/velas.html escontrarás informació adicional de como pegar o coser los paños.

Lo ves navegar en cuanto has terminado de dibujar las cuadernas. Con esas lineas de agua que te muestra el ordenador, comienzas a imaginar que el barco rozará la perfección. Piensas en el tipo de aparejo que le iría mejor según los condiciones de viento, la posibilidad de aparejar 2 palos y convertirlo en un ketche, quizás vestirle con velas de alta tecnología pensando en regatas.

Conforme va avanzando la construcción te van asaltando las dudas. Estará mereciendo la pena tanto esfuerzo, tantas horas de trabajo y tanto dinero invertido? Pronto tu mismo te convences de que un trabajo bien hecho no puede ir muy mal. Y cuando llega el día de la prueba y compruebas que todo vá conforme a lo esperado, o incluso supera tus expectativas, respiras profundamente y te invade un sentimiento de emoción y de paternidad y piensas: "¡Pero que guapo me ha salido mi niño!".